El Depósito Fiscal es un servicio regulado por el SAT, dirigido a importadores que requieren financiamiento para el pago de impuestos de importación hasta por 24 meses, siempre que la mercancía no corresponda a juguetes, textiles, calzado o productos perecederos.
Para solicitar este servicio, se deben presentar los documentos legales de la empresa, así como la documentación correspondiente de sus accionistas o dueños reales.
Los productos que no pueden hacer uso del Depósito Fiscal son, principalmente, aquellos que representan un riesgo para la seguridad, la salud o el medio ambiente, además de metales preciosos y ciertos artículos de lujo, conforme al Artículo 123 de la Ley Aduanera y a las Reglas Generales de Comercio Exterior. También se excluyen mercancías como juguetes, calzado y textiles.
